2 de mayo de 2010

La genialidad empresarial

¿Qué hay que hacer para romper el status quo de una industria o sector? Desde siempre me ha maravillado la capacidad de algunas empresas o personas de ver más allá que los demás y ser capaces de proponer un producto o servicio que ha marcado la diferencia.

Me gustaría poder aislar esa sustancia que hace que alguien vea lo que los demás no ven. ¿Hay que ser un genio como en la música o en la pintura o tienes que conocer a fondo un sector para poder analizar sus mecanismos internos y explotar sus posibilidades de crecimiento? Quizá sea todo casual y fruto de la selección natural igual que en cualquier otro ecosistema. Al fin y al cabo, cada año hay millones de empresas en el mundo que intentan decenas de millones de ideas en sus respectivos sectores. De todas ellas, muchas fallan miserablemente, muchas funcionan, muchas funcionan muy bien, algunas suponen un cambio sustancial... pero sólo un puñado cada año o cada década son ideas disruptoras. Por cierto, por aunar selección natural y genialidad: hace unos meses con motivo del bicentenario del nacimiento de Darwin nos visitó en Elche Emma Darwin, la tataranieta del Sr. Charles. Su charla versó sobre el alto número de personas en su familia que habían destacado en algún campo (incluso con anterioridad a su tatarabuelo) de la ciencia o el arte. En el coloquio posterior se habló sobre las distintas maneras de ser un genio y yo le pregunté si pensaba que había alguna manera de preparar una metodología de la genialidad. No se si mi inglés es muy malo o que Mrs. Darwin estaba a por uvas, pero creo que me respondió algo como que los melocotoneros en su pueblo están preciosos en abril. El caso es que me quedé con la duda... aunque, gracias a la Wikipedia sabemos que para poder pensar "outside the box" (si nadie lo traduce nunca, no voy a empezar yo ahora) se pueden emplear tácticas de pensamiento lateral.

Retomando el tema: me encanta el concepto de romper con lo preestablecido, cuando alguien se quita las orejeras (ya sabéis: lo que se les pone a los animales de carga para que vayan rectos por el camino... ¿alguien se siente identificado?) y plantea algo que hace que los demás digan "pero cómo no se nos había ocurrido antes". Siendo actuales, el iPad parece la referencia obligada, pero siendo menos actuales y menos glamourosos: los colchones viscoelásticos. Los colchones y el látex estaban ahí, viviendo felices cada uno en su industria hasta que a alguien se le ocurrió combinarlos. Hoy en día, a lo mejor no te compras un colchón viscoelástico, pero sin duda que será una de las opciones que te plantees en tu proceso de compra; a su manera ha revolucionado su mercado. Otro ejemplo aún menos actual pero más potente: ¿Qué empresa deportiva patrocina a algún deportista? Todas ¿Y hace 35 años? Sólo una: Nike.


En mi experiencia profesional y por mi manera de ser he podido realizar planteamientos innovadores (de manera limitada y en aspectos procedimentales generalmente, aún no he revolucionado ninguna industria) en algunas ocasiones y en muchas más no he sido capaz, pero ahora que he iniciado mi camino emprendedor, desearía ser capaz de añadir esa "miajita" que te hace diferenciarte si es una propuesta de valor en el momento adecuado.

Pues vamos a intentarlo, ya os contaré...





4 comentarios:

  1. Tuvo que ser interesante lo de la tataranieta de Darwin, sobre todo porque te explicase hasta que grado familiar se lo pueden montar así de bien con la historia de un familiar que fue un monstruo... ;)
    Con el resto totalmente de acuerdo, hay que procurar reinventarse o al menos tener la capacidad de mirar el mercado o el mundo con perspectiva para ver lo que realmente se cuece y a partir de ahí hacer cosas nuevas, pero en el caso concreto de los colchones, los tíos han aprovechado bien el tirón de la construcción, que en toda casa hacen falta colchones pero ahora con el parón resulta que es uno de los sectores que más se está viendo afectados... curiosas las sinergias de los malos momentos también...

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  2. La sra. Darwin creo que vive bastante del cuento, sí...

    Pues yo creo que es que casi-casi todos los sectores, industrias o productos tienen un tiempo limitado. También hay que ser lo suficientemente aguililla para darse cuenta y dedicarse a otra cosa... o volver a sacar un producto revolucionario...

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  3. Para cualquier cosa hay que dar un primer paso, y si nadie lo da, no se pueden encontrar nuevos caminos.
    buena entrada

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  4. Gracias Moli, estoy de acuerdo

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