6 de marzo de 2011

A dónde vamos

Gran tema el que tenemos esta semana en El Reto Blogger. Aunque pueda parecer que el amigo Moli haya pecado de ambicioso, en realidad no es así. El Reto Blogger es el lugar adecuado donde plantear preguntas de gran calado, cuestiones metafísicas que corroen nuestra alma y nuestro intelecto o dudas existenciales que nos atormentan en las largas noches de invierno. Pues bien, dentro de la variedad de interpretaciones que se pueden dar a la preguntita, yo me voy a decantar por una de las teorías favoritas de los frikis internautas: la singularidad tecnológica. 

La singularidad (que también es el punto en un agujero negro más allá del horizonte de sucesos, Summers-que-le-veo...) tecnológica se refiere al momento en el futuro en el que el desarrollo humano se ha acelerado de tal manera que casi cualquier cosa podría suceder, dificultando nuestras predicciones (y responder al tema de hoy...).  Esta teoría se fundamenta en la evidente aceleración que ha experimentado la raza humana en los últimos 200 años si lo comparamos con los milenios anteriores.



En este gráfico tan chulo, se ha extrapolado un línea que muestra como 15 cambios de paradigma acaecidos en la historia de la Humanidad siguen una tendencia exponencial. El gráfico es obra de Ray Kurzweil, una de las personas más interesantes del planeta y de quién tenía ganas de hablaros desde hace tiempo. El amigo Kurzweil cuando aún estaba en el instituto programó su propio sintetizador... en el año 1965! Con 20 años vendió su primera empresa mientras aún estudiaba en el MIT, y durante la década de los '70 le dió tiempo a inventar el primer escáner de texto y a desarrollar con Stevie Wonder los primeros sintetizadores modernos de la historia de la música (que tanto daño han hecho por otra parte).


Posteriormente desarrolló los primeros programas de reconocimiento de voz, y se ganó por siempre un sitio en el panteón de genios americanos. Bien, pues Kurzweil es un gran defensor de la teoría de la singularidad tecnológica, habiendo fundado incluso la Singularity University (vídeos muy recomendables). Kurzweil opina que la singularidad llevará al Transhumanismo, en el que la humanidad se fundirá con la tecnología a todos los niveles, biónico, cibernético y neuronal. Él cree que llegará el día en que seremos capaces incluso de descargar nuestra memoria y cargarla en un nuevo cuerpo, por lo que la humanidad habrá alcanzado la inmortalidad. Su mayor preocupación ahora mismo es llegar vivo a ese momento, por lo que mantiene una dieta súper estricta de suplementos vitamínicos que prolonguen su vida hasta entoces...

En fin, estas teorías tienen sus detractores, por supuesto. A mí me parecen muy interesantes, aunque por desgracia creo que no llegaremos a alcanzarlas. Yo soy de la opinión de que cuando lleguemos a la Singularidad Tecnológica, desarrollaremos una superinteligencia artificial, que llegará a la evidente conclusión de que el planeta estaría mejor sin la raza humana... Y empezará la caza del hombre por la máquina...



27 de febrero de 2011

El horror


El calor era insoportable. El día era demasiado caluroso para esas fechas. Apenas soplaba una ligera brisa que únicamente servía para remover el polvo del terreno. Hacía rato que no veía a ninguno de sus compañeros. Ya no recordaba si eso era bueno o malo, había olvidado totalmente la maniobra de despliegue. Estuvo a punto de dar un grito, pero se calló a tiempo, sabía que identificar tu posición podía significar la muerte.

El sol se le clavaba en los ojos como dos clavos ardientes, le obligaba a mirar al suelo y confiar en su oído, que le engañaba constantemente con sus latidos y su propia respiración, acelerados por la adrenalina. Apenas podía respirar, la pendiente le estaba agotando. No sabía cuanto tiempo llevaba ascendiendo. Tenía una vaga idea de que subir había sido una buena idea, pero tampoco recordaba por qué. La vegetación se le enredaba en las piernas, en los brazos, en el torso y convertía cada paso en una empresa titánica.

 Se arrojó sobre su estómago cuando vió la silueta a pocos metros. ¿Cómo podía no haberlo oído?. Estaba allí mismo, a menos de 15 metros, ascendiendo también penosamente la ladera. Controlando la respiración se puso de rodillas e intentó encontrar a su enemigo. No veía nada, maldito sol. Improvisó una visera con su mano, y ahora sí, ahí estaba, mirando ligeramente hacia el oeste, fuera de su posición.

Ajustó el fusil contra el costado y esperó, si seguía ascendiendo tendría un disparo perfecto. 12 metros, 10 metros... era el momento. Se enderezó sigiloso, apuntó y disparó. Una, dos, tres veces. Su objetivo reaccionó de inmediato, sabía dónde estaba de antemano. Los proyectiles se cruzaron en el camino, le dió tiempo a pensar lo improbable que sería que dos de ellos impactaran uno contra otro, como en un baile cuántico. 

De pronto, todo acabó.

Notó el impacto en la pierna, y luego en el pecho. Incrédulo, sin sentir apenas nada más que sorpresa, se palpó el pecho y vió la mancha de pintura amarilla... maldito Pablo Moya!


20 de febrero de 2011

Más de cinco cosas que hacer antes de morir

Efectivamente, lo habéis adivinado. Esta semana toca temática común en el Reto Blogger: 5 cosas que quiero hacer antes de morir.

Sin embargo, yo soy una persona ambiciosa, excesiva en mis anhelos, y de esta manera no me ha sido posible reducir esta lista a únicamente cinco elementos, sólo la he podido dejar en siete (y eso sin incluir los inconfesables):

1. Escribir un libro. Preferentemente una novela con un argumento sólido, unos personajes polifacéticos y un estilo propio. Compleja, completa, con final cerrado, con varios sentidos que permita que los estudiantes hagan tesis y tesinas sobre ella durante años y siempre descubran algo nuevo.
2. Dirigir una película. Preferentemente una comedia, a medio paso del humor absurdo de los Monty Phyton. Idealmente le serían concedidos varios premios -que no recogería, como protesta al sistema- aunque lo mejor sería que fuera motivo de camisetas frikis.


3. Ser un superhéroe. Lo se, no lo tengo fácil. En cualquier caso, ya que habéis leído esto, cuando empecéis a ver las noticias sobre un enmascarado justiciero, os pido discrección y lealtad.
4. Volar. No tiene nada que ver con el punto anterior, ni volar en gravedad cero cual millonario hortera, ni con que me crezcan alas tipo Ángel...


Lo que yo quiero hacer antes de morir es poder ver que se comercialicen algunos aparatejos de vuelo individual. Estoy seguro que lo veré en el algún momento, pero si es con 95 años me va a resultar mucho más difícil hacer alguna que otra pirueta...


5. Contribuir a un cambio en el mundo. Como parte del 1% de la población privilegiada del planeta creo que debería hacer algo por el mundo, y no me refiero a pagar la cuota de Greenpeace. Este tema aún está un poco verde, pero según lo vaya madurando ya os iré dando pistas.
6. Hacer la vuelta al mundo a vela. Para mí es el colmo de la resistencia. El culmen del logro técnico y físico. La suma de la constancia, la aventura y la precisión. La hostia, vamos.


7. Conocer vida extraterrestre. Este objetivo me temo que no está en mi mano, porque aunque posiblemente sea el que más feliz me hiciera, nadie de este planeta podemos hacer nada al respecto...

13 de febrero de 2011

The extra mile

No, no se trata de una peli de Eminem, me refiero al término que utilizan los anglosajones para definir cuando se realiza un esfuerzo que va un poquito más allá de lo que ya se daría por bueno. Últimamente el término está muy de moda en el mundo de las start-ups, donde ese pequeño añadido que te diferencia ya casi se da por obligado si quieres captar la atención de los inversores. Vendría a ser algo así como "... y además de presentar tus fotografías y compartirlas con un clic en todas las redes sociales, puedes sobreescribir los nombres de tus amigos en las fotos y mandarlas a imprimir". Hay pequeños añadidos buenos, algunos espectaculares que marcan la diferencia y otros rematadamente malos, claro, como todo en esta vida. Pero no van por aquí los tiros de lo que os quiero hablar. 

En realidad, ese concepto de "ir una milla más", no es algo nuevo, es consustancial al espíritu de satisfacción al cliente en USA, creo que motivado por la competencia feroz y la sobreoferta que tiene un mercado con muchos años de bienestar a sus espaldas. Es lo que hace que el camarero te pregunte 3 veces durante la comida si va todo bien, hace su trabajo mejor de lo que se le podría pedir en justicia porque sabe que la propina le espera al final (o porque hay 4 mexicanos en la puerta esperando por su mismo puesto de trabajo). Siguiendo con los ejemplos del sector restauración, en USA cuando pides un acompañamiento, te ponen un plato delante que casi oculta a tu compañero de mesa. En España, las patatas de acompañamiento casi parecen un favor del cocinero. Es cierto que hago un poco de trampa en el símil, existe una diferencia cultural, y ese acompañamiento te lo cobran, pero, joder, lo pagas a gusto. No te quedas con la sensación de que te han engañado, como alguna vez de estudiante me pasó, que pedía un bocadillo en algún sitio de solera en Madrid y al ir a abrirlo sólo tenía el relleno por la parte de fuera, aparentando una abundancia que en realidad era todo lo contrario...

Creo que podemos llevar este concepto a  casi cualquier sector de actividad: un hotel, un supermercado, unos abogados, un carpintero, un contable, un queso envasado, un análisis por PCR, una auditoría, un desarrollo en software... Yo no puedo compartir esa manera de prestar un servicio en el que le perdonas la vida a tu cliente, de "mira te lo voy a hacer que estoy de buenas", de comprar un producto y tener la sensación de que te han timado al menos 2 euros. En términos microeconómicos les diría que el coste marginal de ese esfuerzo adicional es muy inferior al beneficio marginal que van a obtener y por tanto les merece la pena hacerlo. Pero por si acaso no lo entienden (y aunque sí) me dan ganas de gritar: "JODER TÍO, CURRÁTELO UN PELÍN MÁS, QUE NO TE CUESTA NADA Y QUEDAS DE PUTA MADRE" (y gana un cliente recurrente, mendrugo).


Quiero pensar que, por una parte, gran parte de los nuevos profesionales hispanos compartimos esta manera de realizar negocios (por beneficio de nuestros clientes y por tanto, para nuestras empresas a medio plazo) y, por otra parte, que el nuevo paradigma tecnológico impondrá esa manera de hacer las cosas (TripAdvisor, 11870, Ciao, etc). Y si no es así, pues nada, a poner pinchos de tortillas a los guiris en la playa (ah, que ya no vienen?...)





6 de febrero de 2011

Dos recetas de pasta

Esta semana en el Reto Blogger debemos hablar de una receta de cocina. Para empezar y que nadie se lleve a engaño, debo reconocer que mis habilidades culinarias están a la altura del imán del Telepizza en la nevera. Sin embargo, tengo que decir que la pasta no me sale mal del todo. Así pues, os voy a describir a continuación dos platos de pasta que me gustan mucho, son bastante sencillos de preparar y cuyo ratio esfuerzo/resultado recomienda invertir en los mismos.

SPAGHETTI ALLA PUTTANESCA

A pesar de lo que pueda parecer, en realidad no se tiene nada clara la etimología del nombre. Lo que sí se sabe es que es una pasta típica de Nápoles, ligera y sabrosa. Para empezar, los ingredientes para dos personas:

Espaguetis - 250 gr (o más, según el apetito de los comensales, yo tiendo a ser generoso y poner 150 pax)
Tomates naturales o tomate frito - 3/4 de bote (yo soy vago y lo compro ya frito)
Una cebolla
2-4 dientes de ajo (según gustos)
3-4 cucharitas de alcaparras (según gustos, pero mejor no pasarse)
4 anchoas (se puede poner alguna más)
Aceite de oliva
Sal
Segreto della nonna: 2/3 cuchara grande de mantequilla

En una sartén, ponemos a sofreír la cebolla y los dientes de ajo hasta que se ponen doraditos. A continuación, añadimos el tomate frito. Dejamos que vaya calentando y cogiendo el toque del ajo y un poco de cuerpo de la cebolla. Cuando empiece el chup-chup añadimos las anchoas, que abremos secado con papel de cocina y cortado a tiras. Suele recomendarse darles un chorro de agua antes, pero yo prefiero que vayan con más "cuerpo". Con el fuego lento, vamos removiendo. Al ratito ponemos la mantequilla y seguimos moviendo. Yo pongo mucho tomate para que pueda estar bastante al fuego, evaporando y cogiendo los sabores. Cuando veáis que la salsa ya está densita y se está secando en la parte de fuera de la sartén, podéis quitarlo del fuego. Las alcaparras a mi me gusta echarlas ya casi al final, para que den un golpito de sabor, pero no se coman el resto de sabores. Cuidado al echarlas que no caigan más que un par de gotas de su agüita, por lo mismo.

En cuanto a los espaguetis, ya sabéis. Se pone una olla con agua (no hace falta llenarla) a hervir con aceite y sal. Cuando hierva, se añade la pasta, idealmente en abanico sobre el borde, para que caiga enseguida al agua y no haya diferencia entre las dos puntas de los espaguetis. Se remueve de vez en cuando para que no se peguen y al echarlo al colador, se les da un golpe de agua fría. Se han escrito libros enteros sobre el momento justo de retirar la pasta del fuego para que queden al dente. Si no está vuestra mujer os recomiendo lo siguiente: sacad un espagueti de la olla, levantadlo hacia la luz, contad hasta 5 y arrojarlo con fuerza contra la pared. Si se queda pegado está en su punto, si rebota aún no esta hecho y si resbala hacia abajo se os ha pasado.

Bien, una vez que tenéis la pasta y la salsa, podéis poner la sartén al fuego de nuevo durante 1 minuto con unos pocos espaguetis encima. Después lo sacáis, emplatáis y añadís el resto de espaguetis y salsa, en ese orden. Se puede dar un toque de color con perejil u orégano para la presentación, aunque yo prefiero dejarlo tal cual.

SPAGUETTI ALLA CARBONARA

Estos espaguetis son muy fáciles de hacer y muy difíciles de hacer bien. Tienen su origen tras la liberación de Roma por los americanos en la Segunda Guerra Mundial, ya que incorpora los ingredientes que los soldados americanos llevaban para el rancho: huevos y bacon. Es un plato de pasta típico romano, de sabor fuerte y digestión pesada.

Ingredientes para dos personas:

Espaguetis - 250 gr (o más)
100 gr. de bacon (o más)
2 huevos (más no)
Aceite de oliva
Sal
Queso parmesano
Segreto della nonna: Si podéis poner queso pecorino, mejor y queda menos seco

Hacemos en una sartén el bacon a taquitos, pero no mucho, no queremos que quede crujiete. En la olla donde hemos hecho la pasta de la manera habitual, volvemos a volcarla una vez escurrida, y mientras está bien caliente, echamos por encima los dos huevos, que se harán solos. Podemos poner un poco el fuego para ayudar a que se haga, pero un par de minutos y muy bajo, porque si no se empezará a pegar todo. Añadimos el bacon, le damos un par de vueltas y emplatamos. Añadimos el queso rallado y listo. Se puede añadir pimienta para un toque más romano.

El plato es difícil porque resulta complicado hacer bien los huevos sobre la pasta sin que quede tortilloso ni blandengue, pero en cualquier caso mucho mejor que la variación apócrifa con nata...

Espero que os gusten los platos y que os atreváis a hacerlos... Buen apetito!

30 de enero de 2011

Los 7 Problemas del Milenio

El Clay Mathematics Institute estableció en el año 2000 siete problemas matemáticos que permanecían sin resolver y anunció que otorgaría un premio de un millón de dólares para cada uno de ellos. En caso de que tengáis un rato libre, un coeficiente por encima de 200 y os haga falta la pasta, quizá queráis intentar resolver alguno... (y que me perdonen los matemáticos por los errores cometidos en la asimiliación/simplificación).

1. P versus NP

El primer problema trata sobre si para todos los problemas que un ordenador puede verificar (NP) rápidamente, también puede encontrar la solución (P) rápidamente. Cuando decimos rápidamente, en este caso estamos hablando de tiempo polinómico (asumible dentro de una función polinómica). A pesar de lo abstracto del planteamiento, si se consiguiera demostrar que P fuera = NP, esto querría decir que los ordenadores tendrían los recursos suficientes - la capacidad- de resolver cualquier problema que se planteara. El problema matemático no se refiere a construir el ordenador que fuera capaz de hacerlo, si no a demostrar si dicho ordenador sería posible. Irónicamente, si se demostrara que P=NP, significaría por supuesto que el resto de problemas del milenio podrían resolverse...

2. La conjetura de Hodge

Al bueno de Hodge se le ocurrió preguntarse si era cierto que para variedades algebraicas proyectivas (grupos de soluciones espaciales), los ciclos son combinaciones lineales racionales de ciclos algebraicos. Demostrar que esto es cierto facilitaría enormemente los cálculos en topología algebraica, pero no tendría un fin práctico en si mismo.

3. Teorema de Poincaré

Henri Poincaré dejó abierta la pregunta de si cualquier porción de una esfera podría convertirse a su vez en una esfera. De nuevo, se trata de un problema de topología, aunque este es el único de los 7 problemas que ha sido resuelto hasta la fecha. Sí, evidentemente es el más sencillo, yo lo tenía en la punta de la lengua... El matemático que lo ha demostrado es el ruso grigori Perelman, un tío bastante rarito, que renunció tanto al premio en metálico como a la Medalla Fields (el Nobel de las matemáticas).


4. La hipótesis de Riemann

Esta hipótesis está considerada el problema más importante de matemática pura. Supone que en la función de una variable compleja de la suma de series infinitas (la función Z), la distribución de sus ceros tomarían el valor 1/2. La demostración de esta hipótesis serviría para conocer la distribución de los números primos, el crecimiento de funciones aritméticas y muchas otras aplicaciones en matemáticas, probabilidad y física.

5. Existencia de Yang-Mills y del intervalo de masa

Esta es mi favorita. Como todo el mundo sabe, el Modelo Estándar de la física de partículas se apoya en la teoría del campo cuántico, sin embargo, aún debe demostrarse que esta teoría satisface al mismo tiempo la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad especial, es decir, que obedezca las leyes de la física que conocemos... Yang-Mills es el nombre que se le da a esta teoría y lo del intervalo (gap) de masa se debe a que se debe demostrar que los gluones tienen masa distinta de cero (ya que se consideraba que tenían carga de color pero no masa).


6. Las ecuaciones de Navier-Stokes

Estas ecuaciones ser refieren a los movimientos de un fluido. Aunque se conoce bastante sobre las propiedades físicas de los fluidos, no existe una solución general a estas ecuaciones, que nos permitirían conocer el funcionamiento de las mareas, la atmósfera, etc.

7. La conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer

La conjetura se plantea si las ecuaciones que definen curvas elípticas tienen un número finito o infinito de soluciones racionales. Si pudiera encontrarse una solución general a estas ecuaciones, se ahorrarían millones de horas en cálculos computacionales.

***

Aunque parezca mentira, la resolución de estos problemas tendría un efecto multiplicador en todas las ramas de la ciencia que utilizan las matemáticas como herramienta, llegando a su vez a nuevas soluciones, o facilitando enormemente la resolución de problemas de cálculo. Veríamos importantes avances en campo tan dispares como la astrofísica (confirmando o desechando teorías sobre el orígen y estructura del universo) o la bioquímica (cálculo de nuevas combinaciones de proteínas de manera asumible, que podrían ayudar a encontrar una cura para el cáncer). Venga, sacad lápiz y papel...


23 de enero de 2011

Marcas que me marcaron

Esta semana tenemos tema común en el Reto y como anuncia el título debemos tratar sobre las marcas que nos marcaron. Hubo un tiempo en que tener una marca, cualquier marca, significaba realmente una diferencia. Hoy, todo lo que llevamos puesto es de marca, hasta la ropa interior (o especialmente la ropa interior, según el caso...). Vamos a hacer un viaje al pasado entonces, a la España de los 80 que empezaba a conocer las mieles del capitalismo (luego en el 92 llegaron las hieles)...

Creo que la primera marca que recuerdo está asociada a la playa, a un balón enorme y azul. Cuando aparecía una avioneta en el horizonte todos los chavales nos lanzábamos corriendo al agua por si acaso era de las que soltaban fantásticos balones de playa de NIVEA. Creo que en realidad nunca nadie consiguió jugar a nada con una pelota que se la llevaba el viento cada dos por tres, pero la alegría de ver como la avioneta soltaba los paquetitos y volver a la sombrilla con una en la mano era gloriosa.


Otra marca que tengo memorizada desde niño es BIMBO. La fábrica de Madrid estaba justo enfrente de donde trabajan mis padres, y era frecuente que mi madre trajera alguna bolsa con DUPIS, TIGRETONES, PANTERAS ROSAS o BONYS. Eran sencillamente perfectos para el cola-cao de la merienda...
 Siguiendo con el tema alimentario (o sucedáneo) estaba también la chuchería básica. Desde aquí podías subir a los fresquitos, bajar a los drácula a 1 peseta, ir de bohemio con las nubes o innovar con las gominolas de melón, pero para mí la medida de todas las cosas era el KOJAK...
 
Para cerrar con las chucherías, me acuerdo especialmente de tres alimentos básicos de todo niño y que para mi lo eran especialmente también porque sus marcas aparecían dibujadas con sendos superhéroes. Por supuesto estoy hablando de los increíbles FLAX, los contundentes PHOSKITOS y los larguísimos BOOMER:


Dejando atrás esas primeras y sencillas marcas al alcance de todos los niños (al menos en mi barrio), vamos a adentrarnos ahora en un mundo difícil, donde las marcas empezaban a crear distancias y fomentar diferencias. Sí, amigos, hemos llegado a la adolescencia.... Recuerdo que todo empezó por los pies. De repente, era MUY importante que tus zapatillas de deporte fueran de marca. Pero además, de marca de verdad. La palabra más temida en los recreos era... IMITACIÓN. En este campo, y al menos al principio, las cosas eran sota, caballo y rey, es decir CONVERSE, REEBOK y NIKE.




Recuerdo algunos traumas al respecto, como cuando mi madre me trajo unas J'HAYBER, porque era el patrocinador del equipo de tenis del Banco Santander y se las daban gratis. "Sí, mamá, pero, pero..." Nada. Las madres eran insensibles a estos argumentos tan finamente elaborados. Irónicamente, muchos años después coincidí con el el fundador de J'HAYBER en un consejo de administración donde nos daba cuenta de su amplia experiencia empresarial (aunque no preguntaras, eh ; ). Siempre me quedé con ganas de contarle esta anécdota... 

El caso es que el país y mi familia progresaban y llegó el día en que por fin tuve mis primeras NIKE, las Air Plus Pegasus (Plus, eh):

Con esto ya eras alguien, corrías más rápido, saltabas más lejos, le dabas más fuerte al balón. Desde esas Nike, la verdad es que ya no paré de tener zapatillas de marca "de verdad", hasta que que toqué el cielo con las mejores zapatillas que nunca se hicieron y nunca se harán: las Nike Air Jordan VI:


Después de tener estas zapatillas comprendí que todo lo demás sería ir cuesta abajo. Así que poco después de tenerlas, decayó mi interés por las zapatillas de deporte...

En cuanto a las marcas de ropa, llegaron (a mi limitado universo) un poco más tarde. Las cosas aquí también eran sencillas. Para mí, me contentaba con LEVI's como pantalón y camisa y un jersey LACOSTE. Luego estaban CHEVIGNON, PRIVATA, CHIPIE... pero eso ya se salía de lo que mi madre estaba dispuesta a gastarse en el corte inglés...





Ya en plena adolescencia, recuerdo que mi uniforme básico eran los LEVI'S o los BUENOS LIBERTO como pantalones y PANAMA JACK o CAMPER en los zapatos. Con las camisas me permitía improvisar en plan Parker Lewis. La vida era sencilla...




Por último, la última marca que realmente me marcó, fue cuando entré a la universidad, con el pavo más o menos resuelto. Recuerdo que todo el mundo llevaba la marca del caballito, POLO. Especialmente en ICADE era como una marea (junto con los náuticos) de la que no podías escapar y a la que al final, sucumbías...